¿Qué es el amor? ¿Quién no tiene algo que decir sobre el amor? ¿Quién no ha vivido un desamor?

El amor es esencial, es parte inherente del ser humano, es la manifestación de la vida, es una fuerza interior que brota desde lo más profundo de nuestro ser y que una vez que ha tocado nuestra puerta nos adentra hacia un baile inagotable de emociones, vaivenes y oscilaciones que se repiten una y otra vez y que, así como nos brinda placer y felicidad, también nos brinda desesperanza, desilusión y dolor. Es por estas cualidades de felicidad, dolor, placer y desilusión que nos referiremos en este post a la neurobiología del amor.

En el año 1999, Donatella Marazziti (Psiquiatra Italiana, especialista en el campo de la biología y trastornos mentales) ya había constatado que en los enamorados caen los niveles de serotonina (un neurotransmisor con efecto calmante) muy por debajo de lo normal, dando base científica a la “locura del amor”. El enamoramiento pasional es una “locura temporal” y que produce diversos grados de estrés.

Mencionaremos a otra mujer brillante, la antropóloga Helen Fisher, profesora del Departamento de Investigación de la Rutgers University de New Jersey –EEUU-, quién identifica en el cerebro humano tres aspectos del amor:

A) lujuria; B) enamoramiento y C) unión o apego.

  • A) La lujuria– deseo sexual- es producto de la
  • B) El enamoramiento,se atribuye a la dopamina, que es el neurotransmisor de la búsqueda de la recompensa.
  • C) La unión o apego–más permanente- llega cuando el amor se consolida, y el vínculo y la atracción evolucionan hacia una relación calmada, duradera y segura, lo que se relaciona con la

Helen Fisher ha procurado explicar por qué se dice que el amor es ciego. “Cuando estamos enamorados, hay un área del cerebro que se desactiva, una parte de las amígdalas cerebrales, que se relaciona con el miedo. Por eso no vemos los aspectos que no nos gustan del otro”.

 

En una entrevista realizada a Helen Fisher le preguntan lo siguiente:

Cuando ha explorado el cerebro enamorado, ¿Qué ha encontrado ahí dentro?
Ésa es la parte más novedosa de mi trabajo, aquella: en la que hemos explorado las zonas y sustancias implicadas en el amor romántico. Cuando vi por primera vez las imágenes del cerebro enamorado con las regiones activas iluminadas de amarillo brillante y naranja sentí una admiración sobrecogedora. He visto la actividad del flujo sanguíneo en esas áreas y comprobado las sustancias químicas. Hay dos regiones muy activas: el núcleo caudado, una primitiva región en forma de C descubierta hace poco y relacionada con el sistema de recompensa del cerebro, la excitación sexual, las sensaciones de placer y la motivación para lograr recompensas. La otra es el área tegmental ventral, ATV, la veta madre de las células que producen dopamina.

Menciona que esa locura de amor transitoria la producen los niveles altos de dopamina y norepinefrina, y un nivel bajo de serotonina. La dopamina en grandes cantidades, además de aumentar el nivel de testosterona – la hormona del deseo sexual-, está asociada con una gran capacidad de concentración, euforia y dependencia, que son síntomas de adicción. Por ejemplo, el alto nivel de norepinefrina produce euforia y pérdida del apetito; el bajo nivel de serotonina tiene que ver con la obsesión de estar con el amado.

Otra pregunta trascendente fue la siguiente:

Que el amor no es una emoción, ¿es el descubrimiento más sorprendente que ha hecho?
Sí. Siempre pensé que era una emoción, o una serie de emociones que iban desde la más extrema felicidad hasta la más terrible angustia, pero –incluso cuando sí hay emociones involucradas– nos dimos cuenta de que la parte del cerebro que se activa está muy por debajo del centro de emoción cerebral. El lugar que se enciende está asociado con las motivaciones, la energía y la atención focalizada. Un buen ejemplo de esto es que cuando uno mira a alguien puede darse cuenta de si está enojado, triste o feliz, que son emociones, pero no de si tiene hambre o sed, de la misma manera que no hay forma de saber si está enamorado. El amor es básicamente un impulso que se ha desarrollado para favorecer el proceso de emparejamiento.

Es fundamental procesar esta información, ya que nos está demostrando que el amor romántico o pasional va más allá de las emociones y que tiene un complejo circuito cerebral que se activa “provocando adicción” para favorecer el proceso de emparejamiento. Algo así como una reacción instintiva y primitiva con la cual obtengo grandes recompensas placenteras al liberar dopamina. Una vez que hemos transitado por el amor pasional, aparece el enamoramiento sereno, en el cual la oxitocina comanda los circuitos cerebrales y se entrelazan vínculos más seguros, estables y duraderos. Pues bien, ahora comprendemos porque una y otra vez repetimos algunos patrones, ¿será que somos adictos al amor, y este va mucho más allá del placer que nos brinda la intimidad?

Será un denominador común las etapas del amor; pasional, romántico, sereno y transpersonal, las que debemos reconocer y re-educar para alcanzar la pareja consciente?
Todas estas temáticas se encuentran insertas en nuestro programa Cardioemocional.

Puedes acceder a los sitios de dos exitosas y brillantes mujeres que están incorporando el amor al servicio de la ciencia:
https://www.donatellamarazziti.com/en/
http://helenfisher.com/

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