Que el estrés afecta a la salud no es nada nuevo. Que algunos infartos están desencadenados por situaciones de angustia, tensión o ansiedad, tampoco. No obstante, no se conocía que los trastornos emocionales pudieran aumentar el riesgo de infarto sin lesiones obstructivas y empeorar su pronóstico. Un estudio realizado por un equipo de cardiología del Hospital de Getafe, (Madrid), decidió dar a conocer al detalle las características y factores que determinaban este tipo de infartos con arterias coronarias normales, sin lesiones obstructivas significativas, que tan solo ocupan entre el 5 y el 13% de los casos. Este grupo pequeño no está bien estudiado, por lo que decidimos iniciar esta investigación. Sabíamos que en uno de los tipos de infarto que tienen coronarias normales se relacionaban con el estrés, y quisimos comprobar si en todos estos infartos existía una relación entre las alteraciones psicológicas. Así lo explica el doctor Joaquín Alonso, jefe de Servicio de Cardiología del Hospital de Getafe y uno de los responsables de esta investigación, que se presentó a finales de agosto en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología celebrado en Barcelona. “La mayor parte de los infartos tienen una lesión obstructiva en las arterias coronarias que provoca que sobre ellos se forme un trombo y los desencadene. Sin embargo, existe un pequeño grupo de infartos en los que no se da esta estenosis (estrechamiento). Es en estos casos en los que se ha demostrado que el estrés juega un papel fundamental. No obstante, los infartos sin obstrucción no son una única enfermedad, sino un conjunto cuyo origen está motivado por hasta diez causas diferentes. El más frecuente de estos es el síndrome de Takotsubo, de origen desconocido, pero sí que desencadena una enfermedad aguda del miocardio (músculo cardíaco) y de las arterias pequeñas de este, lo que hace que el corazón no pueda funcionar correctamente aunque, tras finalizar la situación de estrés, se recupera. Otros infartos sin obstrucción están causados por una disección o rotura en alguna arteria del corazón, la formación de coágulos sobre una lesión pequeña o ausente que posteriormente se disuelven, o por un daño en las arterias más pequeñas.  Estos hallazgos van en la línea de las últimas investigaciones, que plantean el impacto de la salud mental en la fisiología del organismo, pudiendo desencadenar enfermedades como el infarto de miocardio. Esto, según el cardiólogo, lleva a incidir en mayor medida en la prevención mediante la búsqueda de una vida emocional saludable, algo difícil en la sociedad actual. Las variables a analizar fueron los aspectos sociales que, se sabe, modulan el estrés, como el estado civil, el desempleo o el trabajo en turno de noche, el uso de drogas ilegales, la práctica de deportes, enfermedades psiquiátricas, dolor de cabeza crónico o estrés emocional. El estudio arrojó lo siguiente, el 29% de los pacientes sin lesiones obstructivas tenían historia de enfermedad psiquiátrica, y casi el 80% reconocieron haber vivido una situación de estrés emocional previa al infarto. En contraste con esto, dentro del grupo de pacientes con infarto agudo de miocardio y lesiones obstructivas, solo el 11% tenían historia psiquiátrica y apenas un 30% sufrían estrés. Puedes acceder al siguiente link e informarte más de cómo es estrés es un factor decisivo para el corazón: http://cadenaser.com/emisora/2017/08/30/ser_madrid_sur/1504088962_052648.html  Fuente: revista Efe salud capitulo extraído del 29/9/2017. España  Por todo lo antes descrito y la evidencia cada vez mayor del riesgo de no gestionar adecuadamente las emociones, es que nace la idea de crear una escuela de transformación del ser, que eduque las emociones, a través de una serie de programas on line y con un acompañamiento sostenido debemos tomar en cuenta que, a pesar de experiencias dolorosas, urge poner atención en desarticular ese dolor, para eso diseñamos varias técnicas meditativas que trabajan la atención plena y disminuyen los niveles de estrés, así evitamos el debilitamiento de tu sistema inmunológico y la predisposición a eventos cardiovasculares severos como el infarto agudo al miocardio. El dolor emocional, así como el físico siempre tiene una causa. Transitarlo, sentirlo, aceptarlo y responsabilizarnos de su existencia, son las vías adecuadas para desarticularlo y comenzar un proceso de sanación lo que denominamos “coherencia cardíaca”. En nuestro siguiente post nos referiremos al “dolor emocional” y cómo iniciar un proceso de sanación terapéutico y “coherencia cardíaca” en la que con un video explicaremos cómo descargar y utilizar una aplicación específicamente diseñada para mantener en forma a “nuestro corazón”. No olvides comenzar tu autocuidado cardíaco con nuestros audios meditativos de atención plena. lo encuentras en “Descarga”.

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